Las madres mexicanas no son como las demás… ¡Aprende a reconocerlas!

Las madres son personajes que, para cada cultura, tienen características diferentes. Hoy veremos qué diferencia a las madres mexicanas de muchas otras en el mundo. Si no eres mexicano, las encontrarás muy peculiares. Pero si eres de México, ¡te sentirás totalmente identificado!

A la hora de discutir…

Mientras que una mamá de otro lado expone sus argumentos, una madre mexicana dirá que no los necesita porque es tu madre. ¿Y poner un ultimátum? Es lo que harían las madres en cualquier lugar del mundo, pero la madre mexicana dirá “cuento hasta tres…”, pero, en realidad, cuando está realmente enojada, no te sorprenderá que la cuenta comience en el número 2.

A la hora de regañar…

Una mamá que no es de México reprende a sus retoños por sus travesuras. Pero la madre mexicana les echa una mirada que escarmienta. Con solamente ver la manera en que se transforma su rostro, la promesa del castigo asusta. Tal vez no pase nada luego, pero el susto es inevitable.

Pero luego, cuando finalmente llega la hora del regaño, una madre cualquiera hace preguntas y demanda explicaciones. La madre mexicana hace preguntas, y exige “que te calles y que me respondas”.

Las mamás del mundo amenazan con no dar permiso para jugar, pero las madre mexicana te amenazará con acusarte con los Santos Reyes. Y en lugar de asustar con un castigo, las madres mexicanas simplemente exclaman “¡Ya mismo me voy a buscar la chancla!”.

Todas las madres se preocupan…

Pero las madres mexicanas se quedan con el Jesús en la boca, que es como el summum de la preocupación. Si un hijo llama, en lugar de saludar y agradecer el llamado, la madre mexicana lo reprenderá… porque no llama nunca.

Pero sí, en serio, se preocupan: mientras que una madre de cualquier parte del mundo te mandaría al médico cuando le cuentas que te sientes enfermo, una madre mexicana te regañará por enfermarte y luego te mandará a buscar algo al cajón de los remedios.

Y la comida es sagrada.

Toda madre procura que estés bien alimentado. Pero la madre mexicana te preparará suficiente comida como para el resto de tu vida, y esperará que te termines el plato, ¡y que dejes espacio para el postre!

Si algo sabe raro en el plato, y un niño se lo comenta a su madre, la mayoría se pondrá a investigar qué tendrá de malo. Pero la madre mexicana no aceptará excusas: te terminarás el plato sin importar que sepa raro, y si luego te enfermas, culpará a alguna chatarra que hayas comido por la calle.

Pero lo importante es la autocrítica.

Cualquier madre acepta sus errores; las madres mexicanas han desarrollado la capacidad de echar la culpa a sus hijos, ¡y luego reprenderlos!

Pero lo lindo es cuando un hijo sale bueno y las madres se enorgullecen de ellos. Excepto las mexicanas, claro, que se enorgullecen de ellas mismas por haber criado un hijo así.

Todas las madres del mundo son seres increíbles, que se desviven por dar amor. Pero como las madres mexicanas, ¡simplemente no hay otras!

vía Matador