Siguió su teléfono robado y se convirtió en una celebridad… ¡en China!

Matt Stopera es parte del staff de BuzzFeed. Una vez le sucedió algo muy extraño. Y luego se volvió más extraño y luego se convirtió en algo simplemente ridículo. Y lo cuenta en este artículo. La dividió en varios capítulos, y dice: “Esto nunca debió haber llegado tan lejos, pero Internet funciona de maneras misteriosas. Nada de esto tiene sentido, es, realmente, una locura”.

Capítulo 1

Hace mucho tiempo… O bueno, en enero de 2014

La historia comienza a principios del 2014, cuando estaba en EVS, mi bar favorito del barrio neoyorquino East Village. Es uno de los pocos bares que me gustan en la calle St. Marks (pero no vayan a ese bar porque es mi bar favorito y es difícil encontrar un bar que no se llene hasta el tope en Nueva York y que tenga buenos happy hours. No vayan.

Decía, era febrero del 2014 y yo estaba tomando una botella de vino de 20 dólares cuando alguien llega al bar y se roba mi teléfono, que estaba sobre la mesa. Honestamente, ese individuo es un genio. Apuesto a que habrá robado como 20 teléfonos esa noche, en ese lugar, el contexto ideal para robar teléfonos. Lo aplaudo.

Decía, llamo a mi teléfono y me atiende el contestador automático directamente: símbolo universal de la muerte. Nunca más iba a ver ese teléfono. Lo había perdido.

Un año después…

Estaba sentado en mi sofá, con unos amigos, viendo las fotos que tenía guardadas en mi nuevo teléfono móvil. Ahí es cuando descubrí un montón de fotos que yo no había tomado. La mayoría eran fotos de un tipo con un árbol de naranjas. Daba mucha gracia, pero también algo de miedo.

Lógicamente, me asusté: pasamos una hora especulando qué estaba pasando con mi teléfono. Se nos ocurrieron unas cuantas teorías disparatadas, que tenían que ver con el iCloud, con hackers norcoreanos y que el teléfono estaba embrujado. O poseído.

Durante un mes, las fotos de este hombre de las naranjas siguieron apareciendo en mi teléfono. Comencé a acostumbrarme a su actualización diaria, y se convirtió en un hábito divertido revisar mi teléfono para ver sus fotos. Era misterioso.

Algunas de las imágenes que aparecían en mi teléfono incluían fotos de fuegos artificiales…

…manos…

…Y una imagen siniestra de una persona agachándose.

No hice nada con estas fotos hasta que un día, un amigo con el que conversaba realmente me asustó. Me preguntó si había perdido mi teléfono recientemente. Le dije que no, pero que hacía como un año había extraviado el anterior. Me dijo que mi teléfono robado estaba en China, que es donde van a parar la mayoría de los iPhones que son robados.

Pensé: “Boom, hitoria resuelta, mi teléfono robado está en China y este hombre de las naranjas aún está usando mi sesión de iCloud”. Me dirigí entonces a una tienda Apple y cofirmé que el teléfono aún estaba online. Lo bloqueo, lo convierto en un ladrilo, y el teléfono se vuelve inutilizable.

Me sentí aliviado y feliz, y el misterio estaba resuelto.

Capítulo 2

Y luego me hice famoso.

Redacté un post para BuzzFeed y lo llamé “¿Quién es este hombre y por qué sus fotos aparecen en mi teléfono?”. Lo publiqué.

A las pocas horas, comienzo a recibir tweets de gente desde China. El artículo fue traducido y publicado en Weibo, que es básicamente la versión china de Twitter. La historia estalló, y todo el mundo quería ayudarme a encontrar al hombre del naranjo.

“Amigo, soy chino y en mi país estamos intentando encontrar a ese hombre. Ya eres famoso en China”

“Mis amigos y yo estamos intentando encontrar al hombre del naranjo”

Me convierto en el tema más popular de China:

“Jajaja, luego de que tuiteaste en Weibo tu nombre se volvió trending topic, el primero de los 100 temas más populares del momento”

Y comencé a recibir mensajes en los que me contaban cuán famoso era:

“Oye, eres súper famoso en China en este momento. Ven, así podemos verte. Eres muy gracioso”

Horas después, alguien encontró al hombre del naranjo:

“¡Alguien lo encontró hoy! #elpoderdeinternet”

Mientras tanto, me creé una cuenta en Weibo. A las horas, llegué a los 50.000 seguidores. Al día siguiente eran 100.000.

Y ahí es cuando finalmente comienzo a hablar con él. Les presento a Brother Orange [traducido al español, el nombre significa “Hermano Naranja”]:

“¡Lo encontramos! El hombre naranjo, jajaja. Internet es increíble. Quizás alguien te ayude a contactarlo”

La gente de Weibo le dio ese nombre al hombre que tenía mi teléfono: en la cultura china, “hermano” es un término de respeto. Un hermano es un gran amigo. Y la parte de “naranja” viene de las selfis, claro. A la gente de Weibo les encantaron también.

La cuestión es que Brother Orange y yo comenzamos a intercambiar mensajes por semanas. Me invitó para que lo visite. Toda la Internet china estaba mirándonos, así que puse fecha: 18 de marzo.

“Bro, ¿puedo ir a visitarte el 18 de marzo? Estoy listo para comprar un pasaje y conocerte finalmente”

Y Brother Orange aceptó:

“¡Estoy listo!”

Pasé tiempo divirtiéndome en Weibo:

“Hace mucho frío en Nueva York. ¿Es más cálido en China?”

Mucha gente comienza a pedirme que les enseñe a hablar inglés, así que comienzo a hacer videos.

“¿Podrías enseñarme inglés?”

“¡Hola, Matt! Nuestro profesor de Inglés nos muestra tu Weibo todos los días, y aprendemos un poco de inglés con tus publicaciones. Es muy interesante, especialmente cuando estamos en la aburrida escuela”

La gente comenzó a llamarme “doubi”. Muchos mensajes contenían ese apelativo, y en China me llamaban así. Básicamente, significa que soy como Mr. Bean, y lo tuve que aceptar.

“Buenos días, Matt. En mi opinión, “doubi” significa que alguien es divertido y adorable. Y por lo tanto, le gusta a todo el mundo. Que tengas un lindo día”

Brother Orange y yo nos hablábamos a diario en Weibo. Hasta teníamos fans que deseaban que nos enamoráramos. Era una locura.

“Te enseñaré cómo se usan los palitos chinos”

Capítulo 3

Día #1

¡Hola, China!

Tuve que pasar por cuatro aeropuertos diferentes para llegar a mi destino. La ciudad de Brother Orange se llama Meizhou, es al sur de China. Mucha gente nunca lo ha oído nombrar, incluso dentro de China. Tiene 4,5 millones de habitantes. Eso significa que es más grande que Los Angeles, háganse una idea.

El camino hasta el pueblo de Brother Orange es larguísimo. Primero debí ir a Beijing, luego a Shantou y finalmente un tramo de una hora y media en automóvil. Son veinte horas en total. Un amigo de Brother era el encargado de buscarnos del aeropuerto.

Además, la noche anterior había cancelado todas mis reservaciones de hotel, porque Brother me dijo que tenía todo planeado. Me estaba adentrando en esta aventura con los ojos vendados.

Brother Orange publicó una foto delante de un cartel que decía “Bienvenido, Matt” mientras yo estaba en el aeropuerto. ¿¡Qué?!

 

El viaje fue muy apacible hasta el vuelo desde Beijing hasta Shantou, que es cuando tuve mi primera interacción con fans. Una mujer se me acerca y sorprendentemente dice “¿Matt? Oh, por Dios”. Le sonreí y la saludé, y regresó a su asiento. En medio del viaje, me toca el brazo y deja caer una nota. Es súper dulce, y la firmó cómo “tu fan china”. Me morí.

“Matt, ¿cómo estuvo tu cena? Mi nombre es Jinxi, y estoy muy sorprendida de encontrarte aquí. Leo tu Weibo casi a diario y cuento los días contigo. Me encanta tu Weibo, es tan gracioso. Me agradas y me gustaría que seamos amigos, ¿te gustaría? Si quieres, puedes acercarte al fondo del avión, hay muchos asientos allí y podremos conversar. Lo que quieras saber sobre China, yo te lo cuento. Te espero, Matt. Tu fan china”

El vuelo duró tres horas. Me bajé, aún algo obnubilado porque alguien me reconoció, pero aún sin tener idea de la locura que me esperaba.

Me dirigí a buscar mi equipaje, bajé unas escaleras mecánicas y un montón de cámaras y flashes comienzan a disparar.

Saludé como una princesa a un tumulto de cámaras y seguidores.

¡¿Qué es lo que está pasando?!

No sabía que Brother Orange iba a estar esperándome en el aeropuerto, me tomó por sorpresa. No podía creer todo lo que estaba sucediendo.

Nuestro encuentro fue tan rápido y raro que apenas me acuerdo qué pasó. Que te bombrdeen con cámaras realmente da miedo. Me sentí como Kim Kardashian en el aeropuerto de Los Angeles. Es horrible, especialmente porque uno se ve horrible después de un vuelo de veinte horas.

Me apuraron a entrar en un auto con la cara de Brother Orange. Fue increíble. Tuve un momento de “celebridad metiéndose en su auto”, fue una locura. Nos pusimos en marcha hacia el hotel, que quedaba a una hora y media de viaje más o menos.

Bro me devuelve mi teléfono, en el que reconocí una marca que le había hecho accidentalmente una vez que se me cayó. Luego, comenzamos a hablar a través de nuestros intérpretes.

De lo primero que hablamos fue sobre mi teléfono. Me enteré de todo esto:

1. Mi teléfono fue a parar a Hong Kong, que es donde comienzan su recorrido la mayoría de los iPhones robados. Desde Hong Kong fue a Shenzhen, el mercado más grande del mundo de celulares usados.

2. El primo de Brother Orange fue quien le dio el teléfono de regalo. Entonces, el recorrido del aparato fue Nueva York – Hong Kong – Shenzhen – Meizhou.

3. Cuando Brother Orange recibió mi teléfono, todas mis fotos todavía estaban en él. El tipo que lo robó ni siquiera las borró. Incluso había fotos del ladrón. Qué imbécil.

4. Brother Orange recibió el teléfono en agosto. Lo raro es que sus fotos no comenzaron a aparecer en mi teléfono hasta fines de enero. ¿Cómo sucedió es? Quién sabe. Es bastante sieniestro, a decir verdad.

5. Las fotos que yo tomaba en mi nuevo teléfono también aparecían en el de Brother Orange. Qué miedo. Él no paraba de borrarlas. Inmediatamente me puse a pensar en las fotos de mi teléfono y a temer por lo que pudo haber visto.

Llegamos al hotel y todo parece una guardia de paparazzis. Hay tres camarógrafos en el vestíbulo, es bastante molesto.

Luego, me fui a dormir.

Día #2 

Por la mañana, temprano, alguien me buscó y me dijo que epacara mis cosas. Detecto dos tendencias: 1, nunca me quedo más de una noche en un lugar; 2, nunca sé lo que me espera por el resto del día. Nos tomamos algunas fotos con los empleados del hotel, y luego nos dirigimos al restorán de Brother Orange en el condado de Wuhua, un “pequeño pueblo” de 1 millón y medio de habitantes, la misma cantidad que, por ejemplo, Philadelphia.

El resotrán de Brother Orange se encuentra sobre un río y es realmente grande. Él decidió agregarle al nombre la leyenda “de Brother Orange”. Yo no lo podía creer.

En el cartel del restorán, ahora se lee una leyenda luminosa: “de Brother Orange”

Al llegar, un montón de personas con cámaras de fotos rodearon el auto. Enfrenté mi momento y me apeé. Durante unos incómodos cinco minutos, Brother Orange y yo nos dedicamos a posar hasta que logramos adentrarnos. Una vez allí, conversamos mientras bebimos té.

Durante nuestras conversaciones respondí muchísimas preguntas acerca de qué me parecía China, y los paisajes y la comida… Fue algo reiterativo y comprendí a Madonna y a otras celebridades… La fama comenzaba a afectarme.

Luego de una charla de unos 20 minutos, salimos y nos dispusimos a plantar un naranjo que simbolizaría nuestra amistado chino-americana.

La cuestión chino-americana estuvo muy presente durante todo el viaje: resulta que Estados Unidos y China no han tenido la mejor de las relaciones en la historia, y este encuentro fue como una forma de decir “estamos bien unos con otros”.

Es muy gracioso cuando 50 personas están mirándote mientras cavas un pozo.

Luego se hizo la hora de almorzar. De nuevo, estaba almorzando con Brother con 50 cámaras apuntándonos. ¿Qué rayos estaba pasando?

Y así es como yo veía durante el almuerzo.

Hay millones de fotos en las que me veo horrible, porque nadie se ve bien mientras come, y además estaba probando comida que nunca antes había comido. Por ejemplo, comí pescado crudo, lo cual tal vez no debería haber hecho, pero da igual, estaba delicioso.

Creo que en esa semana habré dicho la palabra “delicioso” un millón de veces, y es difícil pensar en adjetivos nuevos.

Luego conocí a la familia de Brother Orange. Tiene 4 hijos, ¡CUATRO HIJOS!, y una esposa muy amable.

Inmediatamente me hacen sentir muy bienvenido.

Luego del almuerzo, nos tomamos un momento para sacarnos con el verdadero árbol de naranjas. Decubrí que muchas de las fotos que yo veía en mi teléfono fueron tomadas por su hija, lo cual explica las manos pequeñas.

Luego, nuestro recorrido incluyó paradas en la casa de un famoso jugador de fútbol, donde nos tomamos fotos, claro, y luego fuimos a un lugar donde se realizaban esculturas, y me dejaron esculpir una gran cabra de piedra. No sé por qué me dejaron hacerlo.

Me sentía como un político haciendo visitas de campaña.

Ah, sí, y me tomaba selfis, muchas selfis.

Luego, la última parada del día: baños de barro. Bro y yo nos tomamos un baño de lodo con 25 reporteros mirándonos. Era súper íntimo y súper, súper raro.

El momento de los baños de lodo fue cuando Brother y yo realmente comenzamos a conectar. A pesar de no hablar el mismo idioma, todo el tiempo estábamos comunicándonos, y él me contaba sobre el lugar en el que estábamos.

Además, y aunque suene loco, el hecho de compartir la locura de lo que estaba sucediendo y toda esa atención que recibimos realmente nos acercó.

En ese punto, nos volvimos un equipo.

La cena consitió en una serie de shots y vino dulce. Ese fue el momento en que comencé a conocerlo realmente. A Brother le encanta comer y devoraba con felicidad. Y todo el tiempo estaba llenando mi plato como una abuela italiana. La cena terminó, y bebimos té y nos fuimos a dormir.

Día #3

Nos despertamos temprano, empacamos y dejamos el lugar. Nuevo día, nuevo hotel.

Para esta jornada teníamos prevista una conferencia de prensa (¡¿qué?!), pero antes pasamos por una tienda de teléfonos celulares.

En la tienda todo el mundo está enloquecido, me toman fotos y me entregan un teléfono para que use en el tiempo que me quedaba en China. En un punto, tuve 5 teléfonos conmigo. La gente no paraba de darme teléfonos.

Luego fuimos a la conferencia de prensa, que era en un hotel. Yo pensé que esto que hacíamos en la foto era la conferencia, pero era solo una previa.

La verdadera conferencia es una cosa de locos:

La conferencia de prensa era totalmente real e increíble. Algo así como la primera vez que Britney Spears estuvo en México. La gente me saldaba, había cámaras, y hasta había carteles que decían “Te amo, Matt”. Ese fue el momento en que decidí no usar más mi apellido: como Madonna, como Britney, como Beyoncé, “Matt” era suficiente.

Mis conclusiones de la conferencia de prensa son estas:

1. Cada vez que intentaba hablar en chino, la gente aplaudía.

2. Cada vez que hacía cualquier cosa, la gente aplaudía.

Ahí conocí a mis fans. Una de ellas se encontraba en silla de ruedas. Me contó que casi nunca salía de la casa, pero había decidido ir ese día a verme. Me pidió que bailara, así que lo hice, incómodamente, al ritmo de Roar, de Katy Perry. Otro momento que ameritaba un gran “¿quéeeee?”.

Intentaba despertarme de ese sueño, no podía creer lo que estaba sucediendo.

 Una vez terminada la conferencia de prensa, nos retiramos en un auto que, ahora, llevaba mi cara también.

El almuerzo ese día fue más de lo mismo. Comimos mientras un montón de fotógrafos rodeaban nuestra mesa y nos arrojaban flashes. Y accidentalmente apoyé una marca local de bebida alcohólica. Durante todo el viaje me hicieron probar cosas de diferentes marcas, mientras me fotografiaban. Yo simplemente me mostraba contento con todo.

Creo que soy la cara de esta marca

También hice campaña por estos bebés. Estaba en el mejor momento de mi vida política.

Terminamos de almorzar y firmé algunos autógrafos. Durante el viaje firmé muchos autógrafos y mi saludo siempre era “Eres lo mejor, nunca cambies”. Soy tan de colegio secundario, y a los chinos les encantó.

Luego hicimos un tour por el hotel y encontramos un set para fotos de novios, realmente increíble. Hay una docena de parejas con sus atuendos de casamiento tomándose fotos en escenarios fabulosos. Muy buena onda.

Brother Orange y yo nos tomamos muchas fotos en los sets, incluso nos robamos el velo a una novia súper enfadada, fue muy divertido.

Ahí es cuando me di cuenta de lo divertido y gracioso que es Bro. Es graciosísimo. El hecho de que nos hayamos sacado fotos como parejas fue genial. Es el tipo de persona que me gusta, un doubi total.

 

Entonces, como decía, el resto del día paseamos por el hotel. Me vistieron como una china tradicional y me pusieron a preparar té. Fue muy divertido. Bro es muy divertido.
En este punto me doy cuenta de que las barreras del idioma ya no importan. Es 2015, este es el mundo en el que vivimos y eso me pone contento.
Antes de que esta foto fuera tomada, cada uno escribió un deseo en una cinta roja y luego la atamos a un árbol. Ambos deseamos seguir siendo amigos para toda la vida.

Ese día aprendí más sobre mi teléfono. En la foto de abajo estamos Brother Orage, su sobrino y yo. Él es la razón por la que todo esto sucedió. Descubrí que una de las razones por las que la historia tuvo tan buena recepción entre los chinos fue que se enteraron de mi existencia en Año Nuevo Chino. El sobrino de Bro escuchó acerca de mí la primera noche del ciclo lunar. No fue un accidente sino una señal.

Comenzaba a creer cada vez más en las teorías chinas sobre el destino, que tiene mucha importancia en la cultura china. Sentí que todo lo que nos estaba pasando no era solo una secuencia de coincidencias locas y aleatorias: era el destino.

Durante la cena, nos saludan fans con carteles enormes.

Vi que estaban tomándome demasiadas fotos, así que comencé a posar de manera ridícula mientras las tomaban, y los fans se sentían avergonzados. Fue una victoria para mí.

Sé que puede sonar loco, pero en este momento comprendí un poco lo que es ser famoso. No tienes privacidad. No hay switch de apagado. Por alguna razón, la gente siente que está bien pasearte cámaras por la cara todo el tiempo. Te entiendo, Lady Gaga.

Esa noche fuimos a bailar a un club chino.

Qué día, estamos todos agotados. Nos vamos a dormir.

Día #4

Ese día me llevaron a un paseo en conmemoración de un líder comunista. Invoco a mi Victoria Beckham interior para posar súper serio.

Y luego conocí a mi fan más adulto, tiene 78 años. Me había visto bailando en las noticia, así que bailé con él y él me convidó una cosa gelatinosa. Tuvimos un momento.

Mientras tanto, mi equipo se estaba luciendo, y quiero mencionarlos. Mi equipo constaba de dos traductores, Camby y Qingqing, Abe de Buuzfeed y Bro Orange. Estuvimos todo el tiempo juntos, y nos volvimos muy unidos. Es gracioso porque en la tele siempe vemos gente agradeciendo a su equipo, y ahora lo entiendo: necesitas rodearte de buenas personas para sentirte cómodo en situaciones incómodas. ¡Adoro a mi equipo!

Ese día me nombraron embajador de viaje de un pueblo realmente bonito llamado Citaslow. Es lindo en serio. No puedo creer que soy su embajador de viajes, otro momento surreaalista.

Acepto el honor con mi mejor imitación de la cara de Taylor Swift sorprendida.

Jugamos juegos en una antigua escuela que actualmente es un hostel y restorán. Es adorable. También dimos un paseo en bicicleta y casi me morí, fue genial.

A estas alturas, Brother y yo nos habíamos vuelto muy protectores el uno del otro. Cuando alguno de los dos no tenía ganas de hacer algo, simplemente no lo hacíamos. Y se ve en las fotos: nos sentimos más cómodos en presencia del otro, nuestras sonrisas son menos forzadas.

Recogimos té por horas, y fue divertido. Bro me enseñó canciones en chino, yo le enseñé “Oops… I did it again”.

Ese día, recibí un mensaje por Twitter de una persona que me contaba que había viajado 5 horas para verme y se había registrado en el mismo hotel que yo.

Qué genial.

La fama da miedo.

Esa noche fuimos a un karaoke. Bebimos mucho, tomamos shots, cantamos canciones chinas y americanas, comimos sandía juntos.

Le canté “I want it that way” y la noche terminó.

Día #5

El quinto día fue increíble, fuimos al lugar más lindo que vi en mi vida, llamado Five Finger Peaks, cerca de Meizhou. Ese día tuve un momento muy divertido con los camarógrafos de la prensa china: como estaban corriendo de un lado al otro en un ACANTILADO, les dije “Tengan cuidado, chicos, y no se preocupen, todos tendrán sus tomas”.

Me sentí Katy Perry.

Día #6

Este fue el día en que todo cambió.

Fue nuestro día más personal. No tengo muchas fotos de ese día porque, en serio, fue muy personal.

La cuestión es que Brother Orange es un gran tipo. Es un gran padre y u gran hijo. Los últimos años no fueron sus mejores: sus padres murieron los dos en el 2012. Él se mudó para cuidarlos. Aparte de eso, hizo una inversión en un bote de pesca y no le fue bien. No le ha ido bien últimamente.

Ese día, la prensa nos dejó solos, nos dio algo de espacio. Sentí que finalmente pudimos hacer las cosas que Bro quería. Él quería mostrarme su vida, y ese día hicimos eso.

Me mostró cosas muy personales de su vida. Fuimos a los lugares donde jugaba de niño, a un templo local y a la casa de sus padres. Incluso les rendimos tributo. En un momento, él me preguntó cómo honrábamos a nuestros ancestros, y yo no supe responderle. Los americanos no hacemos eso. Es muy loco y me hizo sentir mal. Diferencias culturales.

La gente en china no se abre de esta manera. Ahora finalmente somos familia, somos hermanos.

Visitamos la casa de su primo. Toda su familia y la gente que Bro conoce es genial. Realmente juzgo a las personas por la gente con la que se rodea, y me encanta la gente que rodea a Brother Orange.

Esa noche, se supone, iba a ser la última noche que pasábamos juntos. Por supuesto, fuimos de nuevo al lugar de karaoke.

Fue muy, muy triste. No queríamos separarnos.

A esa altura yo seguía asombrado de lo que estaba sucediendo. Intercambiamos regalos en lo que se suponía era el final de nuestro viaje.

Día #7

Este se suponía que era el día final. Se suponía que iba a viajar solo a Beijing ese día.

Nos habíamos ido a dormir recién a las 3 am, estábamos cansados y con resaca.

Y solamente tres horas antes de que mi avión despegue, Brother Orange se compra un pasaje y decide venir a Beijing conmigo. No podía creerlo, la aventura iba a continuar.

“A último momento, Brother Orange decidió venir a Beijing conmigo. Vamos a pasar dos días juntos en Beijing. ¡Estoy tan contento!”

En el aeropuerto tuvimos algo de demora, así que ¿qué hicimos? Un video clip para la canción “I really like you” de Carly Rae Jepsen. Es icónico. Bro y yo nos entendemos muy bien, realmente lo adoro.

Ese día, al llegar a Beijing, decidimos tomárnoslo con calma. Cenamos en un restorán, fue una cena muy tranquila, la más tranquila hasta entonces. Y luego ocurrió algo gracioso porque soy muy tonto: me olvidé mi teléfono en el lugar donde comimos (lo sé, yo no debería tener autorización para andar con teléfonos celulares). Y entonces Bro se puso en modo protector y me ayudó a buscarlo, fuimos corriendo al restorán. Nos reímos bastante.

Día #8

El día siguiente fue épico. Ninguno de los dos había estado nunca en Beijing (Bro solo había estado unas horas) y estaba muy entusiasmado. Me enteré de que para los chinos, hay una suerte de ritual en Beijing, por el que van a la plaza Tiananmen. Mi amigo exudaba felicidad.

Teníamos nuestra propia seña para expresar felicidad: nos tocábamos el corazón y decíamos “happy, happy, happy”; y eso pasaba muy a menudo. También estábamos muy pegados: nos abrazábamos todo el tiempo.

Nos encontramos con un grupo de personas de Meizhou, el lugar de donde proviene Bro. Fue alucinante.

Uno de los propósitos de este viaje era volver un poco más popularidad a Meizhou, y lo logramos. Esta pequeña ciudad de 4,5 millones de habitantes, finalmente estaba recibiendo la atención merecida.

Nuestra última parada de todo el viaje tuvo que ver con la manera en que todo comenzó: visitamos las oficinas de Weibo. Sin Weibo nada de esto habría sido posible, y la publicación sobre nuestra historia tuvo más de 70 MILLONES DE VISITAS. En Weibo trabaja gente joven y hay un gran ambiente.

Esa noche, cenamos en las oficinas de Weibo. Me divertí hablando con personas que tienen un trabajo tan similar al mío, pero en China: nuestras Internet se parecen bastantes. Ellos también tienen memes y vocabulario específico; el affaire del vestido también se volvió totalmente viral allá.

Esa noche nos tomamos el metro al hotel. Estábamos nerviosos y ansiosos porque sabíamos que el final de nuestra aventura estaba cerca.

Día #9

Es la última mañana de este viaje y ya no tenemos traductores. Nos aguantamos las ganas de llorar mientras nos dirigimos al aeropuerto.

Nos hacemos muchas preguntas. No sabemos cuándo nos volveremos a ver, cuándo será el día en que Bro me visite en Nueva York.

En ese punto no pude evitar pensar en todas las barreras que habíamos roto. Por ejemplo, nos comunicábamos utilizando una app de traducción instantánea. Hay una aplicación para todo, todo es posible. Gracias, Steve Jobs.

Tuvimos una despedida cinematográfica, lo saludé al atravesar la puerta de embarque y seguí saludándolo hasta que no lo vi más.

En otro momento de mi vida, habría dicho que ese fue el final de nuestra relación. Pero si algo he aprendido de este viaje, es que no tengo idea de qué es lo que puede suceder. ¿Quién hubeira dicho que un iPhone robado podría ocasionar todo esto? No puedo dejar de decirlo: es INCREÍBLE.

Sé que habrá un próximo capítulo. Este no puede ser el final, porque esto fue obra del destino. Ahora, creo en el destino.

Vía Buzzfeed